La reputación de Daniel Noboa y Luisa González se vio gravemente afectada ante los 10,7 millones de espectadores que siguieron el debate presidencial del 23 de marzo, donde las acusaciones dominaron la discusión mientras las propuestas para solucionar las crisis del país quedaron en un segundo plano.
Durante el debate, Noboa afirmó que Javier Jordán y Ronny Aleaga, prófugos de la justicia, financiaron la campaña de González. También señaló que la Revolución Ciudadana intentó controlar instituciones públicas, basándose en los chats del caso Ligados. Asimismo, mencionó glosas de la Contraloría contra González por vuelos presidenciales sin autorización y por un incremento patrimonial no justificado. Otro punto fue su presunta relación con el caso Narcovalija, aunque ella negó haber ocupado el cargo de coordinadora en la Cancillería en esa época. Finalmente, Noboa recordó casos de corrupción del gobierno de Correa, como la Reconstrucción de Manabí y la Refinería del Pacífico.
Por su parte, González acusó a Noboa de tener vínculos con el narcotráfico, señalando que ADN fue creado por Leonardo Cortázar, implicado en el caso Encuentro, y que su presidenta enfrenta una denuncia por narcotráfico. También lo acusó de manejar la Fiscalía, el CNE y el TCE para sacar candidatos de la contienda. Además, mencionó la exportación de banano contaminado con droga por parte de Noboa Trading y lo vinculó al caso Olón, que afectó a su administración y a una empresa de su esposa. Finalmente, criticó los contratos de Progen para la compra de motores eléctricos que no llegaron a tiempo ni han sido puestos en funcionamiento.