El tema de la gobernabilidad marcó el eje central del último debate presidencial entre Daniel Noboa y Luisa González, donde ambos candidatos mostraron disposición al diálogo con todas las fuerzas políticas, aunque con visiones distintas sobre el futuro del país. Noboa, actual presidente, reiteró su intención de convocar una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, eliminando instituciones como el Consejo de Participación Ciudadana y modificando otras como el Sercop. Por su parte, González, aunque no descartó una constituyente, priorizó el fortalecimiento de entidades existentes, como el Senagua y el Ministerio de Justicia, heredadas del gobierno de Rafael Correa.
A pesar de sus diferencias, ambos candidatos enfatizaron la necesidad de mantener una relación funcional con la Asamblea Nacional para garantizar la gobernabilidad. Noboa aseguró estar “abierto a conversar con todos los bloques”, mientras González prometió sentarse “con todos los que sea necesario”. Sin embargo, analistas políticos señalan que, más allá del discurso conciliador, sus propuestas reflejan modelos opuestos: uno busca un cambio estructural en el Estado, mientras el otro apuesta por consolidar las instituciones del correísmo.
El debate dejó en claro que, independientemente del ganador, el próximo gobierno enfrentará el desafío de negociar con un Legislativo fragmentado y una sociedad polarizada. Mientras Noboa insiste en que su reforma constitucional es clave para modernizar el Estado, González defiende que la solución está en fortalecer las políticas sociales y la institucionalidad vigente. La disyuntiva entre transformación o continuismo será uno de los temas decisivos en las urnas.