Mientras en el sur de la ciudad el parque Los Esteros refleja el deterioro de los espacios públicos, en el norte la situación no es más alentadora. EXTRA ya había documentado el estado crítico del Parque Clemente Yerovi, en la cooperativa Kennedy, donde el Municipio aseguró que las mejoras están programadas para el segundo semestre de 2025. Sin embargo, los vecinos siguen esperando soluciones concretas mientras conviven con un espacio cada vez más deteriorado.
El Parque Central de La Atarazana, ubicado junto al colegio José Pino Ycaza, es otro ejemplo de cómo la falta de mantenimiento ha convertido zonas verdes en lugares inhóspitos. “En invierno, el monte lo cubre todo. Los juegos están dañados y oxidados. Le falta infraestructura”, denuncia Laurent Jácome, un residente del sector que clama por una remodelación urgente. Las ramas secas y la maleza descontrolada no solo ahuyentan a los visitantes, sino que representan un peligro latente, especialmente en temporada de lluvias.
Lo que antes era un lugar de encuentro para familias ahora parece una postal del abandono: resbaladeras corroídas, hamacas rotas y áreas de juego que ya no cumplen su función. En épocas vacacionales, cuando estos espacios deberían resonar con las risas de los niños, el parque permanece vacío. Los vecinos insisten en que no se trata solo de limpieza, sino de una intervención integral que devuelva la seguridad y el disfrute a estos pulmones urbanos. Mientras tanto, la espera continúa, y con ella, el deterioro que cada día se hace más irreversible.